Comer en Málaga: Luces y sombras…

Esta semana nos hemos ido a Andalucía, y os vamos a contar algunos de los platos que podéis comer en Málaga, donde hemos visitado varios restaurantes de la zona, tanto en la propia ciudad como a lo largo de su costa, llegando a la costa de Granada en las poblaciones de Salobreña y Almuñécar.

Era nuestra primera visita a Andalucía, nunca es tarde, y es seguro que volveremos. Como todo viaje gastronómico, está cargado de luces pero también de sombras. Hemos comido en varios restaurantes y os vamos a comentar lo mejor que hemos probado, para que lo podáis tener en cuenta si vais por la zona, y también lo que no nos ha gustado.

Gracias a este viaje, hemos hecho un gran descubrimiento sobre uno de nuestros platos favoritos, el pulpo, en una nueva modalidad típica de la costa de Granada, concretamente en Motril, donde se ha inventado este plato. Os dejamos la receta sobre cómo hacer pulpo seco.

Personalmente me gustó mucho, siempre estamos deseosos de probar nuevas cosas  y esta era una gran ocasión.

Aquí os dejamos una foto:

Un amigo conocedor de la zona nos llevó al Picasso en Salobreña, un bar de tapas donde nos dijo que íbamos a comer muy bien y no estaba equivocado.

Con el pulpo seco nos pusieron además una ensalada de aguacates y tomates caseros que estaba de lujo, impresionante, no tengo calificativos…

Después nos tomamos una ensalada templada de gulas que también estaba muy buena.

Un platito de jamón que tampoco estaba nada mal…

Todo esto venía acompañado con pan con aceite casero, hay que decir que el aceite estaba espectacular, no tanto el pan, pero aprobaba.

Para rematar una ración de rabo de toro, estaba exquisita.

Uno de los platos que más nos fascinó comer en Málaga fue el espeto de sardinas, que lo probamos en el Restaurante el Pescador, en primera línea de playa a las afueras de la ciudad. Nos valió 3 euros. EXQUISITO.

Otro día también nos tomamos un gazpachito, que estaba fresquito y muy rico, aunque la presentación no fue la mejor.

Bueno vamos ahora con las sombras de este viaje gastronómico. Sin lugar a dudas la gran decepción fue el pescaíto frito. Habíamos escuchado tantas veces hablar de él que teníamos muchas expectativas, y cómo siempre pasa, pues nos llevamos un chasco. Nosotros tenemos la convicción de que hay que darle más de una oportunidad a las comidas, y en este caso le dimos dos. Pero dos indigestiones en una semana eran demasiado como para darle una tercera. La verdad es que el primer día que llegamos para comer en Málaga fue lo primero que pedimos, ya que queríamos algo típico, y la fritura malagueña lo era. Al principio no estaba mal, no era nada del otro mundo, pero bastante pasable hasta que varios de los trozos tenían un sabor a rancio y pescado pasado insoportable, lo que nos hizo dejar el plato a la mitad y sufrir una indigestión el resto del día.

A los dos días volvimos a la carga, cambiamos de sitio, fuimos recomendados, pero nos volvió a pasar parecido, de repente había unos trozos que sabían fatal, hasta que nos comentaron que eso era Panga. Estuvimos toda la tarde con ese sabor asqueroso en la boca y con indigestión. Ahí dijimos NUNCA MAIS.

Luego hablándolo con unas amigas malagueñas me comentaron que debía escapar de las frituras variadas y pedir solamente un tipo de pescado, que era lo mejor. La próxima vez lo haremos así. Esperemos que a la tercera vaya la vencida.

Otra de las cosas que no nos gustó fue el tema del pan, no entendemos como la gente se puede comer cosas como esta:

Está claro que con unos días no es suficiente, así que volveremos pronto para seguir descubriendo cosas.

Esperemos que os sirva de algo nuestra experiencia y os animamos a comentar o compartir con vuestros amigos este post.

 

 

 

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