Restaurante El Pantano- Cecebre (Abegondo)

RESTAURANTE “EL PANTANO”
Orto San Román 15318
Abegondo (A Coruña)
Localización en Google Maps
Reza la página web del restaurante que uno de sus servicios es el de hacer inolvidables todo tipo de celebraciones: desde bautizos, comuniones a bodas, pasando por cenar de empresa, aniversarios u otras fiestas. ¿Y si se uniesen dos celebraciones en una? ¿Estaría El Pantano dispuesto o capacitado para esa misión que sería la de hacer doble lo inolvidable?
Para comprobarlo hemos enviado a un equipo de invitados a un acto 2en1 (léase bodabautizo o bautiboda). La primera traba con la que se han topado ha sido la de, precisamente, encontrar el lugar. Hay varias formar de acceder a El Pantano pero todas ellas guardan una característica en común que es la relativa al camino. Pese que existe señalización (unos cuantos carteles que indican que el restaurante está cerca) esta no es la suficiente para alguien que desconozca la zona o haya demorado su visita por esos lares unos cuantos años. Una carretera “semi-agreste” con un doble sentido imposible debido a la estrechez de la misma y las “encantadoras” curvas que retan a los conductores a poner en práctica el “cuatriojismo”.
Tras recorrer el camino medio a tientas medio a GPS llegas a un lugar realmente bonito. El Pantano está situado junto al embalse de Cecebre, un punto verde maravilloso que rompe con los “malos humos” de los alrededores (el Polígono de Bergondo y el de Espíritu Santo). Cuidadas zonas ajardinadas rodean al edificio principal del restaurante (en piedra) y los distintos salones/carpas habilitados para los convites. El Pantano posee varias zonas de aparcamiento por lo que se hace imposible quedarse sin plaza y perderse el acontecimiento en cuestión. También, dispone de una zona dedicada a los aperitivos en el exterior que nos traslada a cualquier lugar lejano y paradisíaco del globo terrestre. Allí nos esperan unas mesas redondas de mármol bien acondicionadas con todo lo necesario para el picoteo previo y engalanadas con unas sombrillas al más puro estilo caribeño.
El Pantano es un lugar idóneo para disfrutar del entretenimiento de los niños pues un gran parque de juegos con hinchables, casas de su talla, columpios, toboganes y demás construcciones infantiles que los mantienen entretenidos incluso cuando deberían estar sentados frente a su correspondiente plato. Y otro atractivo para los más pequeños (o no tan pequeños) tiene nombre animal: las ocas. Si juntamos a estas últimas con los trozos de pan del aperitivo, el ocio por minutos está asegurado.
Dejando a un lado el tema del paraje natural (que naturalmente nos ha encantado) vayamos ahora a otro un poco más digestivo: la comida. Ya se sabe que en cuestión de gustos manda el de cada uno/a, no obstante, lo común a esta “cata” podríamos expresarlo con una puntuación de 6 sobre 10 a nivel global (menú completo) separando suspensos y aprobados si nos detenemos en cada plato. Por ejemplo, el aperitivo aprobaría con nota (lo justo, lo necesario y bien acompañado por variedad de bebidas). En este caso, al aperitivo le ha seguido un par de frutos del mar (salpicón de marisco, langostinos, almejas y vieiras) del que destacamos el sabor a chorizo (un tanto fuerte) de las vieiras y la salsa de las almejas (que no dejó satisfechos a muchos de los comensales). Como plato antes del postre pudimos degustar una merluza a la cazuela que estaba bastante buena además de ser abundante (venía decorada con su pimiento rojo y una salsa estupenda).
Y ya si terminamos con los finales, nos quedamos bastante empachados: tarta nupcial y copa de helado de dos bolas con su correspondiente barquillo. Ronda de chupitos y barra libre, cafés, tés y otras infusiones. Desde los aperitivos hasta los postres los ofrecimientos de repetición fueron constantes, es decir, el empacho podría ser menos o mayor dependiendo de la voluntad y el espacio estomacal de cada uno/a.
En cuanto al precio, el restaurante El Pantano no se puede considerar “apto para todos los bolsillos”. Por ejemplo, la decoración del salón nupcial ya supone, aproximadamente, un gasto de 700€ (que consideramos un tanto excesivo ya que un mantel, un recubresillas, la colocación de los cubiertos y 2-3 jarrones con agua y rosas no merecen tanto coste) y a eso hay que sumarle el precio/plato por invitado que ronda los 70-80-90€ (dependiendo del menú).
La limpieza del lugar, impecable y la disposición del salón buena (amplio, luminoso…). Eso sí, el aire acondicionado resultaba bastante desagradable (había la posibilidad de apagarlo pero, al compartir salón con una comunión y al no poder apagarlo sólo por zonas, hubo que soportar que de vez en cuando estuviera “friamente” activo).
En cuanto al trato del personal, hemos de decir que ha sido estupendo. Los camareros se mostraron amables y atentos en todo momento preocupándose por la comodidad de los clientes e implicándose activamente en las celebraciones. Siempre con una sonrisa en la cara.
LO MEJOR: Los exteriores y la atención.

LO PEOR: El precio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *